#4 : En 344 días, voy a dejar el celular

LOS NUEVE SCROLLS DEL INFIERNO

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Tengo un problema con YouTube.

Un gran problema.

Bueno, ya lo dije.

Anoche, por ejemplo: quería ver el canal de un youtuber que me encanta, que habla de etimología —divertido pero instructivo—. De verdad es increíble YouTube: contenido de calidad para ver donde y cuando uno quiera, digo yo.

Ah…

No hay ningún video nuevo.

Chuta…

¿Y qué voy a ver ahora?

Ordené la cocina anticipándo este momento de relajación, me permití mentalmente no hacer nada, disfrutar un rato, bueno, quince, veinte minutos, nada más, incluso me senté cómodamente en mi sillón, ¿y qué? ¿Nada?

¿De verdad nada?

Acomodo mejor los cojines y me pongo a scrollear en busca de otro video para ver. Paso por encima de Huérfanos en la época victoriana, una historia para no olvidar, un documental que había agregado a mi lista de “ver más tarde”; paso por encima de Prosa clara y estilo sencillo: cómo escribir un ensayo; la experta realmente parece saber de lo que habla, quizás me pueda ayudar, pero mejor mañana; paso por alto un podcast sobre Las teorías de la conspiración en la era de Internet, súper importante, igual 2 h 37 min, un poco mucho. Lo paso por alto porque esto es para relajarme, necesito, tengo derecho a un poco de relajación. Bueno, este programa, El príncipe depravado y el fin de Europa, digamos que tiene un valor instructivo. Sí, no está mal, pero otros 42 minutos sobre las familias reales de Serbia, no, lo siento, es… pedirme demasiado. Es demasiado exigente.

Foto de Ashim D’Silva ‍en ‍Unsplash

Me giro para sentarme un poco más relajada y apoyo la espalda en el reposabrazos del sillón. Me reencuentro con mis viejos amigos, los Late Shows que tanto me encantan; veo un video nuevo, luego un episodio más antiguo y otro, que ya debo haber visto tres veces, que data de una noticia de hace cuatro años pero que todavía me divierte igual.

Pronto, apilo dos y luego tres cojines detrás de mi nuca para no tener que hacer el esfuerzo de sostener mi cuello y… dudo.

¿Y ahora qué veo? Reviso un rato decenas de videos que parecen interesantes:

Nunca he matado, pero…, una entrevista con un narcotraficante arrepentido; Deudas de juego, el principio del fin; o tal vez Chernóbil, lo que realmente pasó. Sigo, sigo, porque nada me gusta lo suficiente, no me atrae lo suficiente, digamos, como para dar el paso, es decir: hacer clic. Bueno, sí, sí, hay algo que sí me atrae, pero trato de resistirme. Al scrollear, los he visto, claro, es imposible no verlos. Estos shorts parecen ser exactamente lo que busco ver esta noche para relajarme. Algo breve, que tenga que ver con mis distintos intereses. Un poco de todo está bien, ¿no? Además, no será por mucho tiempo, solo tres o cuatro videos cortos, y luego veré lo que he puesto en mi lista mental de cosas para ver más tarde: seguramente Deudas de juego, el principio del fin o, lo prometo, no los olvido, Huérfanos en la época victoriana, una historia para no olvidar.

Me acuesto en el sillón y dejo mi celular en el reposabrazo para evitar el esfuerzo de sostenerlo. Quince segundos de Tienen honor los traficantes?, El mundo está en llamas, Catástrofes en serie, Enseñar e instruir, qué diferencia hay?, Reuniones de padres que se convierten en una pesadilla, Quién es tu royal que menos te gusta?, Complot en el centro del palacio, El lago de los ultra ricos, tres segundos de George Clooney responde, Por qué todos odiamos a la duquesa?, Nadie me lo había dicho, Un libro, un éxito mundial, una receta súper sencilla, Cambiar de vida nunca fue tan fácil, Cinco estrellas que cambiaron por completo su vida, Tres estrellas que desaparecieron después de tener un hijo, Los niños necesitan normas, Tu hijo siempre te agradecerá que seas estricto (pero más adelante), La educación positiva ha ido demasiado lejos.

Ahora estoy completamente echada en mi sillón.

No quería ver publicaciones sobre la crianza de los hijos; ya basta, mis hijos están acostados, no tengo ganas de pensar en ellos en este momento. Voy a retroceder, esta vez de verdad, lo prometo, Huérfanos de la época victoriana, ya voy, pero, oye, hace mucho que no veo ni cinco segundos de Prefieres bailar al amanecer o al atardecer?, Cuando suena esta canción en la radio, Bailar en tu boda: los 5 consejos más importantes, ¡Jay y Joyce bailan en su boda, totalmente improvisado!!, George Clooney bailó en la calle, la historia real, Está de vuelta Paris Hilton?, Detrás de la vida perfecta, el infierno de la heredera.

Llego al video James lo cuenta todo sobre su propuesta de matrimonio completamente descabellada!, un short sobre un actor estadounidense del que no he visto ninguna película. Estoy hundida en los cojines, como si estuviera atrapada en medio de esos cubos de espuma que a mis hijos les encantan en los parques de trampolines y de los que se necesita una energía loca para salir. Y ahí, algo dentro de mí se despierta, me saca de mi letargo, me saca de mi coma artificial, me tiende una mano misericordiosa para que logre salir de la fosa de cubos de espuma. Como un sobresalto, un hipo, una vocecita, algo me dice: «Pero espera, nunca has visto ninguna de las películas de James, así que no vas a leer su opinión sobre cómo decirle a alguien que lo amas además a ti te parecen completamente tontas las propuestas de matrimonio». Bueno, ya paro. Stop.

Me mareé.

¿Cómo me llamo, ya?

1 hora y 24 minutos de scroll.

¡Hola, neuronas! ¿Todavía están ahí? Las he perdido.

Me he hundido tan rápido en esta madriguera de la desgracia, tan rápido, que me da miedo.

Los nueve círculos del Infierno se recorren rápido cuando uno se queda pegado en YouTube. Al igual que en la Divina Comedia, se desciende del pecado más leve al más grave; nos cruzamos, junto a Dante y su guía Virgilio, con los pecadores, los lujuriosos, los glotones, los avaros y los pródigos en signos exteriores de riqueza, los iracundos que se enojaron por todo sin pensar, los perezosos que esperan volverse famosos sin hacer nada, los herejes y violentos, los estafadores que te venden panaceas en cápsulas, y los traidores a sus seres queridos o a sí mismos, atrapados en el hielo. En este libro se ve la misma humanidad vanidosa que YouTube destila en venenos de algunos segundos.

Quizás Dante y yo no seamos tan diferentes: el poeta también necesita pasar por los nueve círculos, necesita descender y descender cada vez más; él también necesita ver con sus propios ojos lo peor y lo aún peor; tal vez él también se promete a sí mismo ver Huérfanos en la época victoriana, una historia para no olvidar, pero mañana, o en el próximo círculo. Necesita llegar al fondo para poder salir. Pero, al fin y al cabo, sale.

¿Y qué? ¿Yo no podré hacer más que lo que hice ayer, anteayer, mañana y pasado mañana: descender al Infierno sin encontrar jamás la entrada al Purgatorio?

¿Qué? Mañana tomaré el mismo camino, volveré a emprender ese descenso sin haber aprendido nada, abriré el mismo YouTube, volveré a ver a los mismos desdichados —y de espectadora, terminaré por convertirme yo también en un alma condenada, condenada a vivir sin vivir.

En el fondo del pozo donde esperaba encontrar agua para reponer fuerzas y donde al final solo encuentro hielo, hola, soy yo.

Recuerdo los primeros versos de La Divina Comedia:

«En medio del camino de nuestra vida

Errante me encontré por selva oscura,

En qué la recta vía era perdida».

Los primeros versos de La Divina Comedia me lo dicen: estoy en una selva espesa y voy a necesitar un guía para salir de ella.

¿Ustedes serían mi Virgilio?

Y, a cambio, ¿yo podría ser el suyo?

🌵

Traducción del texto realizada por DeepL.com y su autora
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